miércoles, 24 de enero de 2018

¿Qué buscáis en un club de lectura?



Quedé con unas amigas este fin de semana. A una de ellas, R., la conozco y quiero desde la infancia, para ser sinceras, desde la preadolescencia; a las otras dos, M. y Z., las conocí en un foro literario.  R. ya lo sabía, siempre se disculpa porque dice que no lee mucho y no participa en actividades literarias, aunque le gustaría.  No la creáis: lee bastante, más por temas profesionales, algo menos de otros temas en el tiempo libre que le queda.  

Aproveché un evento al que me invitó M. para verlas a ella y a Z. y, de paso, quedar también con R.,  que tampoco es que tengamos tantas oportunidades para vernos.  Ni que decir tiene que entre otros temas, los libros y los clubes de lectura tuvieron un porcentaje elevado de atención en nuestras conversaciones.  Sobre todo el tema de "es que no tengo tiempo yo de apuntarme a un club".

Imagen de Catarina Sobral, tomada de un artículo de la Universidad de León
Bueno, queridos míos, qué os voy a contar que no sepáis. Con las nuevas tecnologías, las posibilidades de encontrar un club que se adecúe a nuestras necesidades y gustos se multiplican: no necesitamos un espacio físico para reunirnos, fijaos en Goodreads, o en Facebook, la cantidad de grupos que hay para compartir nuestras opiniones literarias, mostrar fotos de nuestros tesoros librescos o resaltar citas que nos llaman la atención.


Mientras estaba preparando esta entrada, me he encontrado con que mis habilidades telepáticas siguen funcionando a tope (algo que ocurre cada vez con más frecuencia, tendré que estudiar este fenómeno), porque una revista ha publicado un artículo sobre clubes de lectura en su edición semanal. Casi hago como en ocasiones anteriores, pensar ¡oh, ya se me han adelantado! y retirarme con elegancia a mis aposentos. Pero mejor no, que seguro que algo puedo aportar aún. 


Aportar. Esa es la palabra. Lo que a mí me han aportado los clubes de lectura. Desde el colegio, pasando por la universidad y la biblioteca de mi barrio, siempre he estado en alguno, con más o menos asiduidad.  Y, ¿por qué?

  • Soy una cotorra. Me encanta hablar y leer, y poder hablar de leer ya es lo más. En un club de lectura se habla de los libros que has leído. Más concretamente, del libro que todos hemos leído. Sabemos de lo que hablamos. 

  • Conoces gente afín, a la que le gustan los libros y hablar de ellos.  Aunque el título que toque no les haya gustado, compartir la experiencia lectora suele enriquecer. 

  • Aunque no es obligatorio, suelen tener lugar en librerías, bibliotecas, bibliocafés u otros lugares donde puedes husmear entre libros e incluso comprar alguno, total, siempre nos faltan libros. 

  • Descubres historias, autores y géneros nuevos. Así he descubierto algunas joyas a las que no me habría acercado de otra manera. Puedes proponer títulos, aunque no siempre se lee el que tú quieres (democracia, oh), así que para participar debes adentrarte en lo desconocido. Reto al canto, el mundo es para los valientes. 

  • Pueden surgir actividades relacionadas con los libros: ir a ver la peli de un libro, asistir a una presentación con autores, hacer excursiones para comprar libros, ir a tomar café y hablar del buen tiempo que hace, excursiones gastronómicas... o lo que se tercie, aunque no tenga que ver con los libros. 


  • A veces llevan pasteles.   En el caso de los clubes virtuales, los pasteles también son virtuales, con lo que tienen la ventaja añadida de reducir el consumo de azúcar 😏, aunque se lean textos almibarados. 




Tienen una desventaja, claro, nada es perfecto:  TE HACES ADICTO. Acumulas y acumulas títulos en tu lista de lecturas pendientes, te apuntas al club mensual, al quincenal, al monográfico del autor X, al de literatura histórica, novela negra o lo que surja...  Os lo advierto, tomadlo con moderación. Yo me metí hace unos años en  

👉este foro👈 
 (pinchad en el enlace anterior, si os atrevéis) 


y mi vida cambió.  


UTILICE ESTE FORO CON PRECAUCIÓN
CONSULTE A SU MODERADOR EN CASO DE DUDA
PASE POR EL CLUB DE LECTURA BAJO SU PROPIA RESPONSABILIDAD
DEJAR AL ALCANCE DE PERSONAS DE DIFERENTES EDADES



Y vosotros, ¿habéis participado alguna vez en un club de lectura? 




sábado, 16 de diciembre de 2017

¡Feliz cumpleaños, Jane!



Pues sí, queridos míos. Hoy  hace nada menos que 200 años que la señorita Jane Austen tuvo a bien venir a este mundo para, un tiempecito después, dedicarse a escribir historias que a algunos de nosotros nos internarían en el maravillos mundo de la literatura. 


En mi tierna edad de preadolescentes años, mantenía correspondencia con varios desconocidos, amigos después, por medio de un programa de intercambio epistolar que organizó una compañera de colegio. Con una de estas amigas (¡Hola, Robin!), un día decidimos regalarnos un libro en nuestro idioma. Yo le regalé el Poema del Cid, ella a mí, Orgullo y prejuicio.   Y así empezó todo... Mi profesora de inglés había hecho su tesis sobre Austen y me metió el gusanillo.  Como ya os he contado en otras ocasiones (o a algunos no), desde muy pequeña había libros en mi casa y mi madre me enseñó a leer antes de entrar en parvulitos, así mi padre tenía excusa para traer aún más libros a casa, como si necesitase alguna.  Con el tiempo, decidí estudiar filología, y aquí me tenéis, enganchada a todo lo que tenga que ver con las historias, inventadas o no, pasando por la literatura escrita y evolucionando hacia la comunicación global. Aventuras que se pueden vivir intensamente, en solitario o compartidas, y que llenan nuestra propia aventura diaria del vivir, en el momento y situación que nos han tocado a cada uno.

Por eso le tengo cariño a Jane. He leído Orgullo y prejuicio,  no sé, ¿doce veces? Las primeras aproximaciones no pasaban del primer capítulo, era joven y ese inglés no era como el de los libros de Arthur y Mary, que menudas aventuras cotidianas tenían los colegas, también. Leí el principio cinco o seis veces, hasta que un día lo conseguí acabar. Y ahora es un must anual. Bueno, bienal que una se hace mayor y le falta tiempo para todo. 

El año pasado presenté algunas fotos  al Mugs and books V de Mónica Serendipia, y tuve la fortuna de ser elegida con una foto que tenía como motivo un té con mi querida Jane. Ha sido un honor participar en este concurso, conocer el mundo blogger, compartir mis aficiones lectoras y recibir muchas más recompensas emocionales en este siglo XXI; muchas de ellas, sin embargo, tienen su raíz en esta querida escritora del siglo XVIII, que estaría en nuestras cuchipandas sin dudarlo un momento. 


Por eso y porque sí:


¡Feliz doscientos cumpleaños, Jane Austen!






Todas las fotografías que aparecen en este artículo han sido realizadas por la persona que da vida al personaje de Literary Shadow. Vamos, por mí. Podéis usarlas, citando mi autoría, si os place. 


martes, 21 de noviembre de 2017

En barbecho






Sí, queridos míos. Este blog está en barbecho.




Entendámonos, el blog es mío, y como yo, pues es muy "sui generis". Es decir, que está en barbecho aparente, porque sí que hay semillas descansando bajo sus surcos. 

Esas ideas que están a falta de forma y color definitivos, pero que tengo previstas desde hace mucho y por uno u otro motivo no germinan aún. Por un poner: 

  • Sagas como pimientos de padrón. (Unas enganchan y otras non)
  • Qué bien me suena este libro
  • Queridos lectores: librerías por correspondencia 
  • Y muchas más...


Y por el mismo motivo, porque es un barbecho a su aire, de vez en cuando sobresaldrá una plantita por allí, otra por acá, como la fotito que espero publicar en breve para el #MugsandBooks, que viene organizando desde hace algún tiempo ese encanto de persona que es  @MónicaSerendipia,

Y llegado su momento, florecerá.




jueves, 1 de junio de 2017

Bienvenido, junio. Lecturas y sorteos.


Están empezando a aparecer las tardes calurosas.  Bien, en realidad quiero decir que mayo se ha visto salpicado de tardes que superan las temperaturas consideradas decentes para una primavera.  

Ahora ya tenemos excusa: "Es que en junio empieza el verano, y ya se va notando..." Pues no, oiga, que lo mismo se nubla, que hay viento, que sales de casa en sandalias y vuelves arrebujada como puedes en el pañuelo que te salva de la congelación (Si no es por la calle, el transporte público ya se encarga de poner el aire acondicionado al máximo).

Lo bueno es que muchas de estas tardes se pueden aprovechar para sentarse en un banquito del parque y leer antes de que lleguen las temidas torraeras del verano. 

Yo las he aprovechado bastante bien durante las últimas semanas de abril y todo mayo. Mis compañeros han sido: 



Y aún me acompañan


Todos ellos en papel, algunos propios, otros de la biblioteca, pero el caso es que parece que el sol me provoca una cierta nostalgia vintage y me gusta sentarme oyendo los pajaritos (esto empieza a ser recurrente) mientras paso las páginas, retiro las hojitas de las flores que van cayendo sobre ellas y pierdo los marcapáginas en el bolso y me vuelvo loca buscando por dónde había interrumpido la lectura. 

Esa tradición.

* * * * * * * * 

Otro efecto secundario de los incipientes calores es el deseo de volver a apuntarme a todo sorteo que me resulte apetecible. 

Y por el momento, me han apetecido estos sorteos que tan buena pinta tienen. 




Hay un sorteo conjunto en los blogs de Pedro de El Búho entre libros, Teresa de Leyendo en el bus, Manuela de Entre mis libros y yo, y yo me he apuntado en el de Concha y Bea de De lector a lector, en el que sortean "Escrito en el agua" de Paula Hawkins. Tenéis hasta el 8 de junio para apuntaros.


El blog de Entre mis libros y yo, sortea un ejemplar de cada una de estas novelas, tenéis para apuntaros desde el 1 de junio de 2017 hasta el 15 del mismo mes. Muchas ganas de recibir en mi casa tanto a Cari Ariño, como a Carmen Conde. Espero que una de ellas provenga de este sorteo.

 
Y para este sorteo tan chulo y lleno de misterio, tenéis hasta el día 21 de junio para apuntaros en el blog de Inés, la huella de los libros. ¿Os apetece estar con la intriga hasta ese día? ;) 

* * * * * * * * 

Y con esto y un boniato, me voy al parque cuando tenga un rato.

¿Queréis leer alguno conmigo?





sábado, 1 de abril de 2017

La primavera ha venido ¡y apenas he leído!





Pues sí, queridos lectores:  En mis momentos de reflexión, o si lo preferís, de ensueño, suelo pensar lo que voy a contar en el blog.  Y se me ocurren muchísimas cosas. Estos primeros meses quería, por ejemplo, ir publicando reseñas a medida que fuese leyendo los libros, comentar las citas que más me habían impactado, si os los podría recomendar con ardor o si no le iban a gustar a determinados lectores... y estas cosillas que en mi mente tienen un desarrollo brillantísimo.


Luego, claro, me despierto, vivo, trabajo, viajo y duermo, como cada hijo de vecino. Y se me va la idea por las nubes, con los pajaritos y las hojas de los árboles mecidas por el viento... Ejem... perdón.

Para evitar esta dispersión, tomo notas en los formatos digitales o, para los libros en papel, voy cargada de post-its con los que señalo esos párrafos que me inspiran y que rondan mi imaginación esperando que los plasme en el blog.  De momento, os contaré lo que he leído hasta ahora a la espera de sus respectivas reseñas.


        











  • El último encuentro, de Sándor Márai, traducido del Húngaro por Judit Xantus Szarvas. Un libro delicado, intimista, que nos desvela la  historia de los personajes hasta descubrir el misterio que los mantiene unidos y separados a la vez.  Lleno de frases para pensar.  

  • Besos de nadie, de Victoria Ash. Poemas frescos y llenos de sentido. Tomé la decisión de regalarle este libro a mi hija tras leer esta estupenda entrada en el blog de MientrasLeo. 

  • Nada, de Carmen Laforet.  En realidad, es la tercera vez que lo leo. La primera era muy joven, lo leí por recomendación de mi profesora de literatura y me gustó tanto, que guardé un buen recuerdo de él. Ya algo más madura, lo releí y esa impresión perduró. Por ello, cuando en un club de lectura propusieron este título no lo dudé. Bien escrito, mantiene la actualidad en muchos de los temas que trata, en algunos casos, para desgracia de algunos.

  • El blog de la doctora Jomeini, de Ana González Duque. Es una recopilación de artículos aparecidos en dicho blog, en los que cuenta con mucha gracia y naturalidad las peripecias de una residente de anestesia. 

¿Cuatro libros en tres meses? ¿Cuatro libros finitos? ¿Y tú eres una ávida lectora? No queridos, no. La cosa no queda ahí. Tengo momentos conejillo de indias también: estoy leyendo una novela aún no publicada de unas seiscientas páginas, que me está gustando bastante, que además, alterno con otras lecturas no profesionales:

  • Estoy a puntito de terminar El afinador de pianos, de Daniel Mason, traducido por Gemma Rovira Ortega. Una historia sobre un afinador de pianos, que ha de emprender un viaje a Birmania, durante la colonización británica. Con momentos que me recuerdan a Pasaje a la India, de Foster, respecto a la caracterización de los personajes y la manera de describir los paisajes entretejiéndolos en la novela como si de otro protagonista más se tratase. 


Estoy en ello

  • Khimera, de César Pérez Gellida. No sabía muy bien qué me esperaba dentro de sus páginas, pero la portada me enganchó. Me encontré con un mundo futuro, lleno de cambios geopolíticos y muchos, muchos nombres extraños.  Necesitamos encontrar al bogatyr, que... (bueno, ya os enteraréis) el caso es que cuando andaba por la mitad, lo pilló mi marido y se lo está leyendo. Cuando el lo acabe, continuaré.

  • El exilio de Amún Sar, de Juan González Mesa.  El caso es que tuve que ir de acompañante al médico mientras mi acompañada se hacía una serie de pruebas y por no llevar muchos trastos, empecé esta novela corta que tenía en el kindle comprada desde hace tiempo. Es ficción fantástica, muy entretenida, estoy casi casi segura de poder desvelar el misterio... probablemente la termine hoy, en cuanto publique esta entrada. :) 

Sí, porque se me acumulan las tareas y no llego a plasmar los pensamientos para que sepáis que sigo aquí dando la lata. Tengo más cosas que contar, pero, eso es otra historia. 


¿Sois tan desordenados como yo en cuestión de empezar lecturas cuando aún no habéis acabado las otras? ¿No sabéis cuál acabar primero?


Feliz primavera lectora.













miércoles, 22 de febrero de 2017

Conociendo autores en la biblioteca




Ahora que casi se está acabando el mes, vengo a contaros una iniciativa de mi biblioteca que promueve la lectura de autores que de otro modo pasarían desapercibidos cuando alguien va con una idea preconcebida o su intención es curiosear entre las más recientes adquisiciones.

El caso es que no me había dado cuenta, conscientemente, quiero decir. Pero sí que veía que en un expositor al lado de las novedades había un montón de libros del mismo autor; también había un bonito cartel encima, que yo obvié convenientemente, en el que ponía: AUTOR DEL MES. Así, en mayúsculas. Al ladito de las novedades, con una foto y todo por si no nos hemos dado cuenta. A prueba de despistados.


Este mes nos presentan a Pierre Lemaître.

No sólo eso, además nos ofrecen sobre el mostrador unos folletitos muy monos que se han currado con mucho cariño.  Te presentan una breve biografía del autor, un recuento de premios si los tuviera y una relación de sus publicaciones, con la signatura debajo, por si los quisieras ir a buscar en ese mismo momento.




Te los puedes llevar para leer más cómodamente, allí mismo o en casa.

Últimamente he oído hablar de "Tres días y una vida"  bastante en Twitter, el nombre del autor también me era conocido. Y ahora que hemos sido formalmente presentados, tendré que intimar algo más...



El mes pasado recomendaban a Sándor Márai.  Una lástima que no viese el folletito hasta este mes, porque lo que hice fue recorrer la estantería de la recomendación, leyendo las contraportadas, las sinopsis, hojeando el interior por si alguna frase me llamase la atención, -que tampoco es una mala manera de decidir, digo yo- y por último me llevé "El último encuentro".  También porque había estado hablando de ese libro precisamente con Raquel, quien ha hecho una magnífica reseña AQUÍ, en su blog El momento de Raquel. Y hacía mucho que quería leer algo de este autor, que no suele figurar en las listas de best-sellers ni en las de novedades.



Buena iniciativa ¿verdad?

También he visto que este mes, febrero, el mes del amor, andan diciendo por ahí (¿porque el 14 es San Valentín? ¿porque nació una estupenda criatura que desde aquí os observa?), tenía su folletito propio.  Bueno, febrero en sí mismo, no: El amor. Con libros que hablan de amor, fragmentos de amor en libros, películas con tema amoroso.  Por eso, aunque le tenga especial cariño al mes de febrero, me gustaría pensar que ese folleto estará vigente mucho, muchísimo tiempo.




Sed felices.








martes, 17 de enero de 2017

Traductores: puentes entre mundos




A mi madre le encanta Tolstoi.   Ella me recomendó leer Anna Karenina en mi adolescencia. Aunque su autor favorito era, sin lugar a dudas, Dumas.  Oh sí, releía una y otra vez esos tomos con el lomo rojo, con sus letras doradas y hojas impresas en papel biblia. Sentía auténtica pasión por algunos conocidos autores franceses, Stendhal, Victor Hugo, Zola

Mi padre, sin embargo, sí que era más de rusos: Chejóv, Dostoievski, y además de los clásicos, también leía con fruición al más reciente Solzhenitsyn, de quien una y otra vez me ha recomendado Un día en la vida de Iván Denísovich, que tengo que leer en algún momento, al igual que La princesa Tarakanova de G. P. Danilevsky.

Mis padres no pudieron estudiar mucho, les pilló la guerra y la postguerra. Salieron de su pueblo para venir a la capital a crear una nueva vida y una familia. Y encontraron un vendedor de libros, que recogía las colecciones de fallecidos sin herederos, vendiéndolos al peso.  Poco a poco tuvimos una excelente biblioteca que nos proporcionó innumerables horas de entretenimiento, aventuras y conocimiento. Historias de lejanos países, cuyos personajes habían sobrevivido a los más terribles avatares que el destino les había deparado.




Mi infantil empeño fue más lejos y quise ver con mis
propios ojos lo que  mis autores favoritos,  como
Wilde o Carroll, nos contaban. Y me hice traductora.
Por aquel entonces, en mi casa no se hablaba ruso, ni francés; apenas yo comenzaba a aprender inglés, en un infantil empeño de entender las canciones de los Beatles que salían en la serie de dibujos animados.  Y sin embargo, podíamos acercarnos a esos grandes monstruos literarios: gracias a las traducciones

Aunque no fuesen siquiera las mejores disponibles: muchos autores eran traducidos de versiones francesas de los originales, con tan solo una versión intermedia en el mejor de los casos. Una suerte de juego del "teléfono estropeado", si se traduce algo que luego se retraduce, es bastante probable que acabe desviado del original. Pero, aún así, han conseguido que entendamos lo que de otro modo nos sería imposible.

Afortunadamente, contamos con estupendos traductores en la actualidad, que se forman en varias lenguas y se apasionan en el proceso, cuidan las fuentes y se esfuerzan por que a nuestras manos lleguen las mejores versiones de obras inmortales. Por eso es necesario revisarlas; sin ir más lejos, la Guerra y Paz que he leído yo no es la misma obra que leyó mi madre. (Mario Muchnik hace referencia a la nueva versión AQUÍ. )


Pero no son las diferencias entre traducciones lo que quería tratar, sino más bien, agradecer que existan traductores que nos acercan a los idiomas que no entendemos. Porque parecen invisibles. Una amiga dice: "Me encanta como escribe  Xxxx", no amiga, no.  Si lo leyeses en su lengua original, todavía. Que no digo yo que no te gustase, pero lo que tú estás leyendo es una traducción. "Pues este libro está fatal traducido", y ¿cómo lo sabes?  Tal vez no, puede que la persona encargada de acercarte esa historia haya querido ser fiel al horrible estilo de Zzzz, que también sucede. Ahora muchos de nosotros, no solo los profesionales de los idiomas, podemos leer a los autores en su propia lengua, a algunos, claro, porque el polaco y yo no tenemos ningún tipo de relación, por ejemplo; ahí nos echa una mano en casa Jose M. Faraldo, traductor de la saga Geralt de Rivia.


¿A que no es tan complicado poner el nombre en la portada?

La traducción literaria tiene unas particularidades propias.  Para los lectores es un lujo que el mismo traductor conozca al autor y su obra, que tenga la posibilidad de dar continuidad a una saga y nos sumerja en los textos sin que en ningún momento nos demos cuenta de que estamos ante una traducción. Puede parecer sencillo cuando lo estamos leyendo, pero no podemos imaginar el proceso que ha seguido el traductor hasta llegar al resultado que tenemos en nuestras manos: investigación, documentación, si se han traducido entregas anteriores cómo se definió tal elemento... Durante los cursos de Traduficción, tuve la oportunidad de estar inmersa junto con otros compañeros en un mundo fantástico de neologismos, expresiones extrañas y, también, expresiones coloquiales que no habíamos oído en la vida.  Manuel de los Reyes * coordina e imparte estos cursos, en los que nos hace trabajar como enanos, para poder tener una minúscula idea de cómo es su trabajo habitual.  Ha traducido a Isaac Asimov, Brandon Sanderson y muchos otros autores que levantan pasiones en el mundo de la ciencia ficción y la fantasía.

Otra gran favorita en casa es Pilar Ramírez Tello*.  Seguro, segurísimo que habéis leído traducciones suyas. La saga Divergente o la trilogía de Los juegos del Hambresin ir más lejos. ¿A que creíais que existía el Sinsajo? Pues no, queridos, este palabro se lo inventó nuestra amiga Pilar, y mira dónde ha llegado. También cuenta en su haber con títulos menos comerciales, pero de gran calidad narrativa.




Estos grandes profesionales son en algunos casos escritores también. Pilar Adón, Claudia Casanova o la más conocida Olalla García *, con una larga carrera como novelista histórica, (El jardín de Hipatia, Rito de Paso) que recientemente se ha pasado al thriller, y José C. Valés *, quien probablemente os suene porque ganó con su novela Cabaret Biarritz el Premio Nadal de Novela 2015. Capaces no solo de trasladar las historias ajenas para nuestra comprensión, sino que también crean otros mundos que a su vez serán traducidos por otros para ser leídos por quienes no dominan nuestro idioma.


Considero necesario que seamos conscientes de que tenemos traductores buenos, y sería mejor si tuviesen más visibilidad y los nombrásemos en nuestras reseñas de libros extranjeros, como elemento esencial para adentrarnos en las obras. Y las editoriales los incluyesen en la portada. 












viernes, 6 de enero de 2017

Tarro libros 2017








Empezamos el año lector con mucha ilusión y un reto del que tenía conocimiento, pero en el que no había participado hasta ahora. Se trata de la tercera edición de Tarro libros, promovido por el blog Carmen y amigos. Es un reto sencillo. Se escoge un tarro y lo decoramos al gusto y por cada libro que terminemos de leer, introduciremos un euro u otra moneda local con un papelito indicando a qué libro corresponde.  

Al final del año, dependiendo de lo prolijas que hayan sido nuestras lecturas encontraremos ¡oh, sorpresa! una cierta cantidad de monedas que gastaremos en ¿sabéis qué? sí, en comprar más libros, esta adicción que poseemos la mayoría de los lectores y que alimenta nuestras estanterías, nuestra imaginación y nuestra vida social lectora. 

Me estaba planteando asignar distintas cantidades según las páginas del libro leído: los de menos de 200 páginas 50 céntimos, los que tengan entre 200 y 400 un euro y los que pasen de esa cantidad, dos euros.  El caso es que me ha parecido mucho más simbólico el tema un euro / un libro. Y ya se arreglarán las medias mátematicas entre ellos.

Y ni corta ni perezosa, he elegido mi tarrolibro, que ya tiene su primera monedita, la que corresponde a "El blog de la Doctora Jomeni" y está esperando la del futuro pretendiente que le sigue detrás. 




Probablemente no rebosará tanto como el ánfora que encabeza esta entrada, pero opino que es un destino muy romántico para estos ahorrillos; lo que viene de los libros, se va en libros.

¿Qué os parece esta iniciativa? ¿Os apuntáis?






sábado, 31 de diciembre de 2016

Año lector 2016






Ya lo estaba viendo: que se me termina el año y no voy a poder hacer el resumen lector. Es lo que había pedido para estas navidades, un ratito de tranquilidad para poder dedicarle al blog.   Ah, la familia, ah, las cenas con amigos, ah... ¡que se me acaban las vacaciones!  

Ha sido una semanita muy fructífera, además de todas las reuniones, siempre es una algría ver el rostro de los niños emocionados al ver el árbol con sus regalos, entre los que, cómo no, había libros. Libros para los que aún están aprendiendo a hablar, para los que ya no hay quien calle, para los que necesitamos tranquilidad para disfrutar de las letras con el reposo que merecen. Pero esos libros formarán parte de mi vida el año próximo.


Este año que finaliza he tenido el placer de marcarme un reto en Goodreads, y para mi sorpresa, lo he cumplido con creces. 

Pensé que dos libros al mes sería un número bastante asequible, aunque algún año mi recuento no ha pasado de los once, con lo que ya estaba estableciendo una meta, digamos, ambiciosilla.  Para mi sorpresa, lo superé hacia mediados de septiembre.  Afortunadamente, porque en diciembre no suelo leer casi nada. Y aquí podéis ver los libros que he leído. Están en orden cronológico inverso.  Comencé acabando (o eso creía) lo que pensé que era una trilogía. Y nos sorprende el señor Ruiz Zafón con la aparición del último volumen de la tetralogía. Ya, sí, bueno, que siempre había tenido en mente que fuesen cuatro. Pues perdone usted, don Carlos, ya no me lo leo no vaya a ser que me saque un quinto y siga, y siga, y siga... Y en mi humilde opinión, y para lo que viene a ser mi propio gusto, me habría quedado más feliz que una perdiz si sólo hubiese leído La sombra del viento. El segundo me ha parecido querer alargar el éxito conseguido y pensé que con este último (que no, nena, que no es el último) lo cerraría con más o menos acierto. 





De Soy Pilgrim ya os he hablado, fue el libro más largo y el que, en proporción, más rápidamente he leído. Lo iba alternando con Sobrevivir a los hijos, de Ana González Duque. Qué risas, por favor. Si os apetece sumergiros en ratitos de verdad verdadera, vistos con humor o en algunos casos resignación, os lo recomiendo vivamente.  Seáis padres o no, es una lectura muy refrescante.

Hay libros de ciencia ficción, fantasía, literatura contemporánea. Algunos me han gustado más, otros menos. El que más me gustó fue El libro de las cosas perdidas y los que menos Doctor Zibelius y El último pasajero.  El resto me han gustado bastante, he tenido mucha suerte al escoger las lecturas. 

He leído un total de 9,286 páginas, lo que daría una media de 774 páginas al mes. No es que signifique nada en particular, salvo que me puedo hacer una idea de la cantidad de libros que puedo leer según su volumen.  

Podría contar mucho más sobre cada uno de ellos, qué impresión me han dejado, si su huella perdurará más allá de los días de entretenimiento que me han proporcionado, pero... como os decía al principio, voy a tener que dedicar algo más de mi tiempo a los menesteres propios de estos días. 

Me reclaman para ir preparando la cena. 

Feliz fin de año a todos mis lectores. Os deseo paz y toda serie de venturas para 



Gracias por compartir vuestro tiempo conmigo.

Que seáis felices.





jueves, 22 de diciembre de 2016

Fin de año, deseos y sorteos



Llega ese momento del año en que nos tenemos que estar quietecitas y no comprar nada hasta pasado el seis de enero. Porque hemos comentado subrepticiamente por activa y por pasiva, a todos nuestros conocidos y familiares, que tenemos muuuuchas ganas de leer tal libro, o de escuchar sin parar tal disco, que me encaaanta ese jersey o indirectas similares (Sí, muy subrepticiamente).

Por miedo o por falta de coordinación, sin embargo, cuando alguien piensa que podría regalarme tal libro, que seguro que me encanta, recapacitan y consideran que es muy probable que otra persona ya lo haya pensado antes y para evitar que se duplique el regalo, buscan otro. Te quedas sin él y al final tienes que autorregalártelo.  ¿A que sí? 


Yo ya he escrito mis cartas a Papá Noel y a los Reyes Magos, porque soy una niña muy buena y me lo merezco y también para repartirles un poquito el trabajo. Cuando mis hijos me preguntaron si era cierto que los reyes éramos los padres yo les contesté:

¡Como que no tengo bastante con el trabajo y preparar las comidas de Navidad y la decoración! ¡Lo que me faltaba, sí hombre! ...para ir repartiendo regalos por ahí estoy yo.

Me miraron un poco raro, y aunque intentaron explicarme que no era eso exactamente lo que me habían preguntado, decidieron que se quedaban con esa respuesta antes de que les pusiese alguna tarea para descargarme un poco. ;)


En estas estoy. Y a pesar de que cada vez que paso por una librería acelero para no entrar y arrasar, sí que estoy tentando a la suerte, para que me caiga alguna sorpresita. Qué mejor que seguir participando en esos sorteos tan apetecibles.

Por un lado, participo en el sorteo de Laky, que tiene una pintaza estupenda. Podéis consultar las bases y las sinopsis  AQUÍ. Además, el banner es precioso:





Otro sorteo que nos viene muy bien envuelto es el de Carmen y amigos  (Enlace AQUÍ), estos paquetitos me llamaron la atención desde el primer momento. Y será el primero en el que descubra si he sido afortunada porque el resultado se publica mañana. 


Y pocos días después, averiguaré también si en breve recibiré un ejemplar del blog de Lectora de Tot:




¡Pero aquí no acaba la cosa! Si todo esto falla y nadie, nadie, nadie me regala el libro que quiero, todavía me queda la oportunidad de ganar el sorteo que realiza Marina en su blog Mis lecturas de retos por su 4 x 4: cuarto aniversario y cuatro cifras de seguidores. Podéis ver el enlace a este todoterreno de las lecturas AQUÍ




Y con este mensaje tan lleno de esperanza y buenos deseos, os mando un beso y me despido hasta la próxima. 

¿Habéis sido buenos?




miércoles, 21 de diciembre de 2016

La menorah de Petra



Queridos lectores, me estreno con esta reseña en el blog. Cuando participé en el sorteo no era muy consciente de lo que me esperaba. Mi  primera lectura conjunta, mi primera reseña "a mi manera".

También es el primer sorteo de libros que gané a través del mundo blogger. Así que estupendo. Todo nuevas experiencias. Incluso un poquito de miedo de primeriza. Pero en cuanto abrí el libro se me pasó esta inquietud.

Un glosario nos abre la puerta a la aventura que vamos a vivir y que comienza en Segóbriga. Nuestra protagonista, Araceli Artigas, será la representante española de la delegación de la UNESCO que irá a investigar un yacimiento arqueológico en Jordania, poco antes de que estalle la Guerra de los seis días, en 1967.


Fuente: Revista Nailos. "Jebel Mutawwaq. Veinte años de investigación española en Jordania"


Si bien Araceli es la protagonista principal, puesto que con ella empieza la historia y a su alrededor giran algunos acontecimientos provocados por personajes o situaciones relevantes, el resto de los personajes no se queda atrás en cuanto a carisma e intensidad.  Todos los participantes en esta expedición tienen una misión arqueológica y... algo más. El profesor Ferrini, tan dulce, tan culto, es un sacerdote enviado por el vaticano con una misión oculta; Patrash, el fotógrafo que continuamente solicita a las chicas que posen como modelos en esos bellos y desérticos parajes; el director del proyecto, Laurent Didot y otros tantos personajes -algunos ficticios, otros reales-, van pasando por las páginas entremezclando momentos históricos con pasajes imaginados.


Mi favorita es Rachel, quien entra en la expedición con el nombre falso de Linda Cobb, porque... por una poderosa razón. La veo con más fuerza, voluntad, decisión y capacidad de asumir sus responsabilidades que lo que muestra el comportamiento del resto de integrantes de la expedición, salvo Abdallah, con un momento de duda que me ha hecho vacilar en mi impresión. Creo que esta parte deja un hilo colgando que debería haber sido rematado. 


La primera mitad del libro nos pone en situación política, histórica y romántica (quiero apuntar que las relaciones de Araceli no me han convencido, no me cuadran con la imagen que se quiere dar de ella como mujer fuerte y entera, responsable y consecuente, aunque quizá le aporten humanidad). A partir de ahí, todo empieza a suceder con más rapidez, para desencadenar un tramo final inesperado, fuerte y convincente. 



 Cañones de Wadi Mujib


El ambiente geográfico como marco de una situación que conocemos por los libros de historia está bien elegido: nos acerca a las raíces de unos conflictos que tristemente siguen de actualidad de una manera imparcial a través de los protagonistas, con visiones e impresiones desde varios bandos. 


Esta mezcla de arqueología, historia, política y cultura árabe me ha entretenido, emocionado y enseñado. ¿Qué más puedo pedir? 





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La menorah de Petra

Formato: Versión Kindle

Fecha de publicación: noviembre 2016
Tamaño del archivo: 4212 KB
Longitud de impresión: 376
Vendido por: Amazon Media EU S.à r.l.
Idioma: Español
ASIN: B01M3P7T9S




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Muchas gracias al autor por enviarme el ejemplar para disfrutar de su lectura.


lunes, 19 de diciembre de 2016

Sí, leo best-sellers ¿y qué?




Desde principios de año, estaba intrigada. Durante mis viajes hacia el trabajo, había visto a varias personas con la nariz incrustada en un tocho, sin levantar la vista en todo el trayecto. Esto es normal, digan lo que digan, en este país se lee, y mucho. Pensé que tras las navidades, probablemente habrían caído varios regalos literarios y no tenían por qué ser actuales: Un Rothfuss, un Zafón, un Follett... las obras completas de Shakespeare ¡Qué sé yo!

El caso es que coincidí varios días en mi parada con una muchacha que casi se queda en tierra más de una vez por estar leyendo como una posesa, así que como buena curiosa que soy un día le pregunté que qué leía y me dijo "¡Soy Pilgrim! ¡No la conoces! ¿te gustan las novelas de espías? ¡Esta es de lo mejor que he leído en mucho tiempo!" (Así me lo dijo, sí, con todas esas exclamaciones). Ya me contó que si era muy actual, que le estaba dando un poco de mal rollito porque le parecía tan verosímil, tan contemporánea, pero que no podía parar.  Y me recomendó que la leyera.

Y mientras estaba preparando esta entrada, mira por donde me encuentro que Manuela, de Entre mis libros y yo,  hace una estupenda reseña aquí  antes de que me dé tiempo a publicar mis impresiones.

Conociendo el título, investigué un poco; que si era lo mejor que se había escrito después de Forsythe, que si ochocientas páginas parecen treinta, que si estaba tan bien documentada que era escalofriante, bla, bla, bla.

Qué queréis.  Tenía que leerlo. Y me gustó. Y a mi señor esposo. Y a nuestro hijo. Porque es trepidante, porque (suponemos) está bien documentado y conocemos de primera mano la historia, los lugares, los sentimientos. Porque son capítulos cortitos con cliffhangers (*) . Vamos, lo que viene siendo un Best-seller en toda regla. Y es que los Best-sellers gustan, por eso se venden tan bien. O no gustan, porque te los lees cuando te los recomienda alguien a quien le ha gustado y no coincidís en nada y no le vuelves a hacer caso nunca más, que los euros son los euros y el espacio en las estanterías también, y esa suele ser otra característica de los Best-sellers, son caros. Y para justificar el precio los editan en pastas duras, formato grande y portada vistosa, los puedes regalar y quedas bien (o no).

En una de mis lagunas lectoras, volví al redil con estos libros. MEG de Steve Alten, Las hormigas de Bernard Werber, La sombra del viento, de Carlos Ruiz Zafón, me devolvieron la chispa que encendió mi deseo lector, y por ello les estoy agradecida. Reconozco que algunos no están especialmente bien escritos, tienen tramas que cojean o se inventan hechos históricos... Pero también me gusta ver Misión imposible o la saga de las aventuras del bibliotecario. Aunque os esté dando la impresión contraria, también discrimino, ¿eh? que no leo ni veo cualquier cosa.



Durante las filologías teníamos que leer muchos libros; daba igual que nos agradasen más o menos, pero teníamos que destriparlos desde varios prismas críticos, con un plazo determinado, para entregar trabajos, y otras obligaciones que no nos agradaban tanto. Me divierte que mi hermana, filóloga también, diga que su autor favorito (**) es Stephen King.  Y me divierte porque la gente se echa las manos a la cabeza, esperando que nuestra respuesta sea James Joyce o Shakespeare. (Quien, por cierto, en mi opinión, era un señor que escribía mucho, mucho, mucho, para ganarse el pan con sus representaciones teatrales que tenían que gustar al amplio y llano público de aquel entonces. Ya sí queréis, de mi amigo William hablamos otro día).

¿Y vosotros, leéis Best-sellers?



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(*) Para quien no conozca el término, de acuerdo con la Fundeu, son esas escenas impactantes con las que concluye un capítulo o temporada, usadas intencionadamente para dejar al espectador-lector con el gusanillo y que siga enganchado . (Los guionistas en España lo llaman dejar las tramas en alto)

(**) Por si a alguien le interesa, mis autores favoritos son Unamuno y Oscar Wilde. 




lunes, 28 de noviembre de 2016

Habrá que ver si me convences, Mercedes



Tarde, tarde, siempre llego tarde.   Cuando todo el mundo ha visto, ensalzado o despotricado sobre el nuevo programa "literario" que presenta Mercedes Milá, ConvénZeme, y casi a punto de que haya una nueva emisión sobre la que volcar nuestras emociones, aprovecho un ratito y veo la emisión en la web de la cadena junto con parte de mi familia.  Mi familia, que sufre mis pasiones y mis vicios, como yo sufro los suyos, tenía curiosidad esta vez. Por que todo el mundo hablaba de ello, porque los adolescentes no saben quién es Mercedes Milá fuera de Gran Hermano. Y quiero pensar que es también porque algo les pica la curiosidad literaria.

Iba libre de prejuicios, desconociendo el formato, la duración, si tenía invitados o era un programa de entrevistas... sí, así: con la mente abierta y limpia. Sin hacer caso de lo que algunos críticos de programas culturales (¿entra ahí Pasapalabra?) iban soltando por las redes; que si era bochornoso, que qué falta de criterio de los participantes, que cómo son capaces de endiosar la literatura uy, perdón, los libros de autoayuda, y porqué embarran el buen nombre de tan afamado escritor, con qué derecho se creen a opinar de este libro tan estupendo como si fuesen críticos de gran trayectoria, etc. Y ya puestos, me he esperado una semana más para tener un poco más de información, porque no me pareció tan terrible el primer programa.

Efectivamente, cuando propuse en casa ver el segundo, me sorprendió que aceptasen tan rápido. ¿Por qué?

  1. El primer programa se nos hizo corto.
  2. Conocíamos algunos de los libros sobre los que hablaron, pero no teníamos opiniones sobre ellos.
  3. Hubo debate sobre porqué algunos de los presentes se decantaron por un título que a nosotros nos horrorizaba y viceversa.



En este segundo programa, una lectora daba una opinión favorable, bastante en consonancia con la que yo tengo, de "El principito", que fue denostado en el anterior, catalogado de ñoño y no recuerdo qué más. Bien, esto me gusta: hay opiniones a favor y en contra, opiniones personales, no olvidemos.

Un lector habló de "Los girasoles ciegos" y, si bien no contó demasiado de la obra en sí, sí que explicó porqué ese libro marcó un punto de inflexión en su vida. Bravo. Los libros impactan, dejan su huella. Quizá no por su excelsa prosa o su gran argumento, sino también por el momento en que llegan a tu vida, porque los personajes entran en tu corazón o te dejan indiferente. ¿No es esta una gran virtud de la literatura? ¿Quién tiene la última palabra para decidir si un libro es bueno o es malo? Con tantísimas corrientes críticas, desde perspectivas académicas contrarias las opiniones respecto al mismo texto son tan variadas como rebuscadas.  

En el tercer programa, (ya emitido, pero que aún no he visto) está invitada Lucía Etxebarría, de quien hicieron una crítica negativa.  Tengo ganas de ver qué ocurre. Saber si este formato tenderá hacia una vertiente más comercial, con luchas y enfrentamientos, para amenizar al televidente, y que no quede en un mero programa cultural

Con estos dos programas que he visto, salvo que me hagan cambiar de opinión, creo que seguiré viéndolo.  Cada lector es un mundo, cada libro, un universo. Como dijo Barthes, una vez que lo escrito es leído, ya no es tan solo la obra del autor, sino que pasa a ser propiedad del lector que entenderá el mensaje emitido en el contexto de su conocimiento, cultura y experiencia.

Y a mí me gusta ver qué opina la gente. Por qué a ellos les ha gustado y por qué creen que a mí me gustaría o no. En fin, lo que llevan haciendo mis amigos toda la vida, recomendándome libros que en ocasiones les habría tirado a la cabeza y dándome pistas de si algo puede gustarme, según quien me lo recomiende.

Así que, Mercedes, a ver si nos convencen.